CÓMO PONER LÍMITES, SIETE: SUGIERE UNA ALTERNATIVA.



Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable.
Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De este modo, puedes decir: "ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar". Otro ejemplo sería decir:
"No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después".
Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables.
Este es un camino de expresión más correcto.

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